Comarca
situada en el corazón de Cataluña, enclave de civilizaciones,
baluarte de conquistas y reconquistas, tierra de castillos,
iglesias y ermitas que nos transportan a un pasado lleno de
historia y leyendas.

La
Segarra, frontera histórica entre el Islam y el cristianismo,
ofrece a los amantes del pasado una amplia oferta de castillos (Montcortés,
l’Aranyó, les Pallargues, l
es
Sitges, Florejacs, Vicfred, Ratera) – y imponentes torres de
vigía, como la de Vallferosa, que con sus 33 m. de altura está
considerada una de las más importantes de la Europa occidental.

Su
importancia histórica se pone de manifiesto en los restos
monumentales de muchos de sus pueblos: prehistóricos (hallazgos
del Pla de la Mora, Sant Antolí, Sant Guim...); romanos
(Guissona); románicos (Cervera, Sant Antolí, Pomar, Fonolleres,
Castellmeià, Santa Maria de l´Aguda y sobretodo Pelagalls y
Montfalcó); barrocos (Sant Ramon, Guissona, Cervera...);
modernistas (sindicatos agrícolas de Cervera y Sant Guim).
La
Segarra, tierra de caminos les invita a gozar de los paisajes más
variables de sus conreos, verdes en la primavera, dorados en
tiempo de la siega hasta alcanzar todos los marrones del otoño e
invierno. Caminos señalizados que constituyen una buena red para
practicar el senderismo, el cicloturismo y los paseos a caballo,
en silencio y tranquilidad.

La
Segarra es también tierra de artesanía y de gastronomía, una
gastronomía que es fiel reflejo de su paisaje y que ofrece al
visitante suculentos platos como la perdiz a la vinagreta o las
manitas de cerdo guisadas, y deliciosos postres como las “sabinas”,
“carquinyolis”, “morenotes” y “nevats”, regados con “Aromes de la
Segarra”.
Una identidad propia de una tierra única, la Segarra: tierra de
castillos, caminos y de gastronomía que harán de vuestra estancia
un recuerdo inolvidable.
(Fuente Consell
Comarcal de la Segarra.)